La Inspección General de Seguridad (IGS) investiga a varios efectivos penitenciarios luego de una serie de intentos de fuga protagonizados por personas privadas de libertad en distintos puntos de la provincia. Así lo confirmó su presidente, Marcelo Puertas, quien aseguró que se analizan posibles responsabilidades por fallas en los controles, aunque aclaró que "todavía no hay elementos para afirmar que haya una conducción o complicidad organizada".
Las investigaciones se centran en dos hechos recientes: un intento de fuga detectado en el penal Complejo Penitenciario Almafuerte y otro ocurrido en el área de custodia de detenidos del Hospital Central de Mendoza.
Puertas explicó que en el caso del penal Almafuerte, tras una requisa se encontraron partes de armas y distintos elementos que podrían haber sido preparados para una posible fuga. A partir de ese hallazgo, se inició una investigación para determinar responsabilidades dentro del área penitenciaria.
"El hallazgo evidencia en principio una falta de control respecto de los elementos que poseen las personas privadas de libertad. Estamos investigando si se realizaron las requisas correspondientes y si se cumplieron los protocolos previstos", indicó el titular de la IGS.
Según explicó, el ingreso o la tenencia de armas dentro del penal abre interrogantes sobre los controles internos. "Todavía no tenemos los elementos para poder decir que hay una conducción, pero estamos investigando", reiteró.
El segundo episodio ocurrió en el Hospital Central, donde dos internos que estaban internados intentaron escapar. Uno de ellos logró fugarse, mientras que el otro protagonizó una tentativa de evasión que terminó de manera trágica: cayó al vacío y falleció.
De acuerdo con Puertas, en ese momento tres efectivos penitenciarios estaban a cargo de la custodia de los detenidos, por lo que también se analiza su accionar y si hubo negligencia en el control.
El funcionario explicó que el régimen de custodia de presos hospitalizados depende de distintas variables, como el lugar donde estén alojados y la dolencia médica. Cuando los detenidos se encuentran en áreas comunes del hospital suelen permanecer con medidas de sujeción, mientras que en el pabellón penitenciario cuentan con custodia permanente pero no necesariamente están esposados a la cama.
Uno de los puntos que investiga la Justicia es cómo los internos pudieron acceder a herramientas para cortar rejas, ya que se mencionó la utilización de una sierra para intentar abrir una ventana.
"En estos casos se investigan dos niveles de responsabilidad: la culpa, que puede ser negligencia o impericia, y el dolo, que implicaría una complicidad o acuerdo para facilitar el delito", explicó Puertas. No obstante, remarcó que probar una conducta dolosa es más complejo desde el punto de vista probatorio.




