Murió a los 96 años el filósofo alemán Jürgen Habermas, una de las figuras más influyentes del pensamiento político y social contemporáneo. El reconocido intelectual falleció este sábado en la ciudad de Starnberg, según informó su editorial Suhrkamp Verlag a través de un comunicado difundido por su familia.
Considerado uno de los grandes pensadores del siglo XX, Habermas fue una referencia central de la llamada Escuela de Fráncfort y una de las voces más influyentes en los debates sobre democracia, comunicación y teoría social. Su obra marcó profundamente la filosofía política contemporánea y el pensamiento crítico en Europa y el resto del mundo.
Nacido en 1929, el filósofo integró la segunda generación de la escuela fundada por intelectuales del Instituto de Investigación Social de Fráncfort. Allí trabajó junto a pensadores como Theodor W. Adorno, con quien compartió el proyecto de renovar la teoría crítica tras la Segunda Guerra Mundial.
A lo largo de su trayectoria desarrolló, junto al filósofo Karl-Otto Apel, la llamada ética discursiva o ética del diálogo. Esta propuesta teórica plantea que las normas y decisiones legítimas deben surgir del intercambio racional de argumentos entre ciudadanos libres e iguales, convirtiendo a la comunicación en el fundamento de la vida democrática.
Entre sus obras más influyentes se encuentran La transformación estructural de la esfera pública, publicada en 1961, y Teoría de la acción comunicativa, considerada su trabajo más importante y una de las contribuciones centrales a la filosofía social del siglo XX. En estos textos analizó cómo se forma la opinión pública en las democracias modernas y el papel que cumple el diálogo racional en la organización de la sociedad.
Habermas desarrolló gran parte de su carrera académica como profesor en la Universidad de Fráncfort, donde consolidó una obra que influyó en campos tan diversos como la filosofía, la sociología, la ciencia política y los estudios de comunicación.
Incluso en sus últimos años mantuvo una activa presencia en el debate público europeo. Desde su residencia a orillas del lago de Starnberg continuó escribiendo y pronunciándose sobre temas como la integración europea, la democracia y los desafíos de las sociedades contemporáneas.
Con su muerte desaparece una de las últimas grandes figuras de la tradición de la teoría crítica del siglo XX, cuyo pensamiento sigue siendo referencia obligada para comprender la política, la comunicación y el funcionamiento de las democracias modernas.




