La Laguna de Llancanelo sumó un nuevo hito en su historia ambiental: fue incorporada oficialmente a la Red Hemisférica de Reservas de Aves Playeras, lo que la posiciona como un sitio estratégico a nivel continental para la conservación de aves migratorias.
El reconocimiento internacional se alcanzó tras la presentación de evidencia científica que confirmó el rol fundamental del humedal como área de descanso y alimentación para especies que recorren hasta 16.000 kilómetros en sus rutas migratorias. Este logro no solo fortalece el sistema de áreas protegidas de Mendoza, sino que también proyecta a la provincia en el mapa global de la conservación.
La nominación fue presentada oficialmente en el Centro de Convenciones Thesaurus, en Malargüe, en un acto encabezado por autoridades provinciales, municipales y organizaciones ambientales. En ese marco, se firmó un acta compromiso de cooperación interinstitucional destinada a reforzar la protección del área y su desarrollo sostenible.
El acuerdo -suscripto por el Gobierno de Mendoza, la Municipalidad de Malargüe y entidades vinculadas a la red hemisférica- establece tres ejes de acción: promover el turismo de naturaleza con uso responsable, fortalecer la capacitación y sensibilización comunitaria, y fomentar la participación local en la preservación del ecosistema.
Uno de los datos clave que respaldó la designación fue la presencia sostenida de más del 1 % de la población mundial del playero de Baird, un criterio determinante a nivel internacional. Los relevamientos registraron más de 4.300 ejemplares en enero de 2024 y un pico de 5.458 en diciembre del mismo año, cifras que evidencian la relevancia biológica del sitio.
Desde el Ministerio de Energía y Ambiente, el director de Áreas Protegidas, Iván Funes Pinter, señaló que este reconocimiento marca "un punto de inflexión" y abre una nueva etapa centrada en el trabajo conjunto para garantizar la conservación del humedal y potenciar un desarrollo local sostenible.
En la misma línea, el director de Biodiversidad y Ecoparque, Ignacio Haudet, destacó que la incorporación a la red refleja una política pública que articula ciencia, gestión y territorio, y que permite no solo proteger la biodiversidad, sino también generar conciencia y oportunidades para las comunidades.
Además de su impacto ambiental, el reconocimiento abre una ventana para el desarrollo turístico. La posibilidad de consolidar un modelo de turismo de naturaleza posiciona a Malargüe como un destino clave para el avistaje de aves y el ecoturismo, con beneficios directos para la economía regional.
Con esta incorporación, la Laguna de Llancanelo se consolida como una verdadera "estación de servicio" para aves migratorias a lo largo del continente.




