Todo arrancó con un dato puntual. El pasado 9 de este mes, una denuncia encendió las alarmas en un barrio de Guaymallén: movimientos constantes de personas, horarios poco habituales y un olor penetrante que llamaba la atención de los vecinos. Con esos indicios, personal de la Policía Federal Argentina puso en marcha una investigación que, con el correr de los días, fue tomando otra dimensión.
Lo que en un primer momento parecía una situación aislada, vinculada al consumo doméstico, empezó a mostrar señales de algo más organizado. Según trascendió, en la vivienda no solo se cultivaba cannabis, sino que habría una estructura montada para producir en mayor escala y, presuntamente, comercializar.
Las tareas de inteligencia y seguimiento permitieron reconstruir la dinámica del lugar: ingresos y egresos permanentes, actividad a distintas horas del día y un funcionamiento que no coincidía con un uso personal. Esos elementos fueron clave para profundizar la investigación y avanzar en la recolección de pruebas.
Si bien el procedimiento realizado este jueves confirmó varias de las sospechas iniciales, la causa sigue en curso y no se descartan nuevas medidas. El foco ahora está puesto en determinar el alcance de la presunta actividad y si hay más personas involucradas en la posible red de producción y distribución.




