La noche del Neo Química Arena quedará grabada para siempre en la historia de Platense. El Calamar venció 2-0 a Corinthians en San Pablo y consiguió una clasificación inolvidable a los octavos de final de la Copa Libertadores 2026, en apenas su primera experiencia en el torneo continental.
El equipo argentino soportó el arranque intenso del conjunto brasileño y golpeó en el momento justo. Una mano de Rodrigo Garro dentro del área, advertida por el VAR, derivó en el penal que Franco Zapiola cambió por gol para silenciar a todo el estadio paulista.
A partir de allí, Platense jugó el partido que soñaba. Ordenado, inteligente y sin desesperarse, dejó pasar los minutos mientras Corinthians chocaba una y otra vez contra una defensa firme y un Matías Borgogno seguro bajo los tres palos.
La presión empezó a jugarle en contra al local y el segundo golpe llegó tras un error increíble del arquero Hugo Souza. Zapiola recuperó la pelota, levantó la cabeza y definió con precisión para desatar el festejo del banco visitante.
Corinthians fue con más empuje que fútbol en busca del descuento, pero nunca encontró claridad. Ni siquiera los cambios ofensivos lograron modificar el desarrollo de un encuentro que Platense manejó con personalidad y carácter.
El cierre tuvo otra intervención del VAR, que corrigió un penal sancionado para los brasileños por una supuesta falta de Tomás Silva. Tras revisar la jugada, el árbitro anuló su decisión y terminó de sentenciar una noche perfecta para el conjunto de Vicente López.
Con este triunfo histórico, Platense alcanzó los 10 puntos y se quedó con el segundo puesto del Grupo E. Así, el Calamar se metió entre los 16 mejores equipos del continente y ahora espera por el sorteo de




