A casi tres años de uno de los casos más conmocionantes de Mendoza, la Justicia condenó a prisión perpetua a Gustavo Ariel Olguín Ormeño, quien confesó haber asesinado a su hija, Emma Pilar Olguín, una bebé de apenas dos meses de vida que murió en agosto de 2023 tras sufrir golpes y abuso sexual.
La sentencia fue dictada este martes en el marco de un juicio abreviado final realizado por videoconferencia. Durante la audiencia, el imputado admitió la autoría de los delitos de homicidio agravado por el vínculo y por haber sido cometido con alevosía, en concurso real con abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo. La jueza Mónica Romero, integrante del Tribunal Penal Colegiado N°1, homologó el acuerdo alcanzado entre la defensa y la fiscal de Homicidios Andrea Lazo, y dictó la pena máxima, evitando así la realización de un juicio por jurados.
El caso había tenido un giro previo en junio del año pasado, cuando la madre de la menor fue sobreseída. En los inicios de la investigación, la mujer había sido detenida e imputada como coautora del crimen, pero los peritajes no lograron acreditar de manera contundente su participación. Por ello, la jueza Natacha Cabezas hizo lugar al pedido de la defensa y la desvinculó de la causa, lo que dejó al padre como único acusado.
El crimen de la pequeña ocurrió en la madrugada del 13 de agosto de 2023. Según consta en la causa, la madre llamó al 911 tras encontrar a la bebé en la vivienda familiar, acostada junto a su padre, con signos de gravedad: presentaba la piel pálida y dificultades para respirar. La niña fue trasladada de urgencia a un hospital pediátrico de Guaymallén, donde los médicos detectaron lesiones compatibles con golpes y abuso sexual, lo que activó la intervención judicial.
Pese a los intentos por salvarla, la bebé falleció poco después. La necropsia confirmó la brutalidad del ataque: presentaba hematomas en abdomen, tórax, piernas y espalda, además de lesiones internas graves como desprendimiento de hígado, daños cerebrales y severas heridas en la zona genital. Los estudios forenses determinaron que varias de esas lesiones eran recientes y algunas habían sido provocadas con un elemento contundente.
A partir de esos resultados, la Justicia ordenó la detención de ambos progenitores, aunque con el avance de la causa la situación de la madre fue descartada. Finalmente, tras la confesión de Olguín Ormeño y el acuerdo de juicio abreviado, el tribunal dictó la condena a prisión perpetua, cerrando así uno de los casos más impactantes de los últimos años en la provincia.




